martes, noviembre 01, 2016

La ceniza del adiós (2013)

Orlando Pérez lo conocí en 2011; nos habíamos presentado con unos amigos para un proyecto editorial en diario El Telégrafo, que no trascendió. Tiempo después, volví a verlo en el auditorio Pedro Jorge Vera de la Universidad Central, en un debate sobre los efectos de la Ley de Comunicación. Entre aquel Orlando risueño de inicios de esta década, y aquel  cauto y a la defensiva Pérez de 2015, no pude evitar encontrar una gran diferencia. Casi dos personajes distintos.

Sobre su obra, "La ceniza del adiós", digamos que mi encuentro fue casual. Un día, buscando al azar algún texto de mi pequeño y desordenado librero, di con él. Era el verano de 2015: mi madre llevaba tres meses que parecían años de haber vuelto de Italia, yo estaba sin trabajo y la atmósfera era tensa. Intenté apaciguar mi enredo personal con este libro. De inicio superó el primer obstáculo, lograr empezarlo (no puedo decir lo mismo de todos: me pasó alguna vez hasta con uno de Jorge Luis Borges). El título prometía una especie de larga despedida, que supuse poética. Todavía me cuesta adaptarme a los textos líricos, aún tengo más facilidad con los narrativos. El que fuera una novela ayudó mucho.

Sin embargo, la historia que parecía prometedora poco a poco se va tornando monótona. El oculto y mal logrado discurso político contestatáreo (manifiesto en la historia de represión ligada a la persecusión de la insurgencia de Alfaro Vive Carajo), el estereotipo del profesor que para sentirse romántico debe contar con una conquista romántica en el aula (al puro estilo de Hollywood, o de El deseo que lleva tu nombre de Carlos Carrión, que de paso emuló a Vladimir Nabukov), y el fracaso en salir del arquetipo construyendo un inverosímil personaje como Rosalía, no consiguen lamentablemente equilibrar con la quizá mejor creación de esta historia, Muriel, la tiastra-amante.

En todo caso, es agradable mirar una faceta alternativa del Orlando Pérez, editor del mayor periódico estatal del país, y encontrarnos con el aparentemente más modesto Orlando Pérez novelista, más cercano a aquel que conocí en 2011, y cuyo libro terminé de leer (ya con un nuevo empleo) sobre la yerba del parque de La Carolina.

Orlando Pérez
La ceniza del adiós
2013
Edipcentro
6/10

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