
Por fin alguien le cobra a los Isaías algo de la masacre económica que hace 9 años acabó con tantos ecuatorianos, incluyendome, puesto que mi familia fue también terriblemente afectada por la corrupta administración de esta familia prófuga de la justicia en Miami.
Acuérdense que la mala administración de los Isaías ocasionó la macrodevaluación de aquella antigua y desaparecida moneda llamada 'sucre'.
Ojalá no sean perjudicados los actuales trabajadores de TC Televisión y Gamavisión, medios de comunicación incautados por el Estado y que, hasta hace unas pocas horas, eran propiedad de los Isaías. Los trabajadores no tienen la culpa de los actos corruptos de estos pórofugos de la Ley.
Ojalá no se les cuarte tampoco la libertad de expresión, porque los empleados también tienen todo el derecho de estar en desacuerdo con estas acciones.
Esperemos que los empleos estén garantizados para los empleados.
Carlo.