miércoles, octubre 10, 2018

El tren playero


Vivimos la moda ferrocarrilera en Ecuador. El Metro de Quito, el Tranvía de Cuenca, el Tren Crucero... y ahora, el Tren Playero. Después de años de envidiar al Shinkanzen japonés y al tren de Volver al Futuro, en Ecuador nos ponemos en onda también... ojalá que de paso den arreglando los baches en calles y carreteras que la gente de a pie usa. ¿O es que eso no es rentable? ¿Después de todo el precio del petróleo ha vuelto a las nubes, no? Tanto así que en Guayaquil, siempre a la vanguardia nacional, ahora piensan en el aerobús...

viernes, septiembre 21, 2018

El desempleo profesional en Ecuador


Hace varios años, una amiga y colega comunicadora social que trabajaba como profesora temporal en un colegio me había invitado a dar una charla motivacional a sus alumnos. Otra amiga, que había nacido acá pero crecido en España, a donde la llevaron sus padres en 2000, y quien me había acompañado al evento, me dijo que "consideraba irresponsable decir a los chicos que estudien la carrera de sus sueños... que quizás eso resultaba en España, pero muy difícilmente acá". Le increpé diciendo que los jóvenes tenían derecho a tener un sueño y equivocarse incluso. "¿pero quién pagará por nuestros errores al final?" concluyó. La semana pasada en cambio, mientras escuchaba el programa "Mira quién habla" de La Radio Redonda, Esteban Ávila le decía a Luis Miguel Baldeón que "no tienen sentido las escuelas de comunicación social", a lo que Baldeón secundó diciendo que había que dinamitarlas, quizás en broma y en serio a la vez, según las frases que lo caracterizan.
Hace dos años, mientras yo, ahora comunicador social, trabajaba en un preuniversitario como profesor de tiempo parcial de Razonamiento Verbal, tenía un compañero instructor de Razonamiento Numérico, a quién pregunté sobre qué estudiaba en la Escuela Politécnica Nacional, dado que la mayoría de profes de matemáticas de aquellos centros de capacitación suelen ser politécnicos. Me dijo que era graduado ya, que estudió Ingeniería Petrolera y que estaba postulando para la convocatoria "Quiero Ser Maestro" de aquel entonces. Cuando era niño, y mi madre vendió nuestra primera casa, la había adquirido un ingeniero petrolero: en ese entonces, y hasta hace unos años, era quizás de las profesiones más cotizadas y mejor pagadas, por lo que la situación de mi compañero se me hizo desconcertante. -¿Y no has pensado postular para trabajar en alguna plataforma petrolera en el extranjero?" -le pregunté. - Hasta para eso se necesitan palancas -me respondió. Palancas: el enemigo de los concursos de merecimientos y oposición, al que cientos de personas acuden cada vez que se presenta una convocatoria, especialmente en el sector público.
Alguien dirá quizás en este punto "deberías hablar con estadísticas". Según el último dato publicado en el portal del INEC, de marzo de 2018, el desempleo es del 4,4%, alto para la tecnocracia e irreal para el mundo de a pie. Reconocerse como desempleado es una especie de tabú: muchos llaman y llamamos empleo al subempleo o empleo precario. Pero es mucho más vergonzoso ser profesional y admitir que no se cuenta con un trabajo estable.
A finales del siglo pasado, el presidente encargado Fabián Alarcón y el Congreso Nacional de ese entonces, aprobaron la creación de varias universidades privadas que iniciaron como institutos tecnológicos, provocando quizás que la situación de muchas carreras ya saturadas sólo empeorara. El Gobierno de Rafael Correa, tan cuestionado por muchas cosas, implementó un sistema para direccionar a los bachilleres a las diferentes universidades y facultades, según sus aptitudes. El primer día de clases en la Facso, un profesor nos dijo "tengan la seguridad de que el 90% de ustedes terminarán conduciendo un auto amarillo", a lo que respondí bromeando ¿será un Ferrari como el de la película de los Transformers?. No terminé de taxista, pero sí ejerciendo otra labor, en algo relacionada con mis estudios, pero no ejerciendo la profesión en sí. Otros compañeros se decidieron mejor por otras actividades: hace unos meses me topé con un ex compañero del colegio y de la facultad que trabajó por un tiempo en Radio Quito, y que ahora trabaja como vendedor en provincias de material eléctrico, pues "le va mejor en eso".
Es evidente que nuestro país siempre ha estado en crisis, aún si el resto del mundo ha considerado no estarlo. Ni qué decir del discurso antineoliberal del materialismo dialéctico, que todavía pregona que hay que tomarse las fábricas, olvidando que no tendría sentido tomarse una fábrica sin insumos para fabricar nada o sin potenciales compradores de sus productos. El auge tecnológico también es innegable, como también el continuo empirismo que ha hecho daño a muchas profesiones, pues "ha sido más práctico hacer un posgrado, o algún taller" como insinuó el abogado Esteban Ávila, periodista deportivo y director de La Radio Redonda. ¿Qué hacer entonces, dejar las cosas como están? ¿Seguiremos diciendo a los próximos bachilleres que estudien lo que deseen y sigan sus sueños, como hice hace años, o decir a los chicos que analicen las posibles consecuencias de esas decisiones? pues, alguien deberá cubrir nuestras espaldas y pagar por nuestros sueños.

martes, septiembre 18, 2018

Sobre el caso Eliana Barreto


Sin importar las razones previas que hayan existido, otorgar dos meses de cárcel a una persona que agrede a otra con un nivel brutal de violencia es un premio para el agresor. Es hacer que algún otro ser humano irracional se diga "no importa que le saque la madre, me declaro culpable y lo peor que podría pasarme es que me encierren unos días y ya". Es dar la razón a aquellas personas que se creen dueñas de las vidas de otras. Es animar a recurrir a la violencia, a normalizarla y hasta justificarla. Es animar a matar. Y con todas las restricciones de información de los casos, es proteger a los agresores mientras se expone más a las víctimas. Es dar a la gente indignada otro motivo para descreer del sistema judicial y volver a la justicia por mano propia. #JusticiaparaEly

lunes, julio 30, 2018

Novine: la serie croata sobre la prensa independiente

Novine, The Paper. 2016, HRT (Croacia), Netflix

El Mundial de Fútbol de Rusia 2018 terminó hace dos semanas, cuyos finalistas fueron las selecciones de Francia y Croacia, así también como la primera temporada de la bioserie de Luis Miguel. Hace un poco más de dos décadas que terminó la Guerra de la antigua Yugoslavia, que enfrentó a serbios, croatas y musulmanes bosnios. Y hace unos pocos años que con el surgimiento del internet, los periódicos impresos parecen haber entrado en una especie de recta final hacia su extinción, ante el surgimiento de portales web y redes sociales, poniendo en jaque a los tradicionales medios de comunicación: radio, tele y prensa escrita. 
En 2014 ya informábamos sobre el cierre de Diario Hoy, uno de los medios impresos tradicionales de la capital, que junto con El Comercio, La Hora o el diario público El Telégrafo circulaba entre un grupo importante de lectores cada vez menos adeptos al papel y más a las computadores y teléfonos inteligentes, en una atmósfera que se acusaba de represiva ante la Ley de Comunicación del Gobierno de Rafael Correa, decidida a librar una guerra contra la "prensa independiente" a la que acusaba, con el testimonio de muchas organizaciones populares y alternativas de servir sólo a intereses de grupos económicos, mientras los "medios públicos" defendían desde la otra orilla al poder político.
Es en este contexto muy vigente que en 2016 la televisión croata produce Novine ("El Periódico" en castellano), una serie disponible a través de Netflix, que nos muestra precisamente la realidad de un periódico impreso en pleno siglo XXI, en el otrora convulsionado país de Croacia, antigua república socialista yugoslava, ahora integrada en la Unión Europea, que durante la Segunda Guerra Mundial apoyó al régimen fascista de Adolfo Hitler a través de la Ustasha, y que en las Guerras de los Balcanes en los años noventas enfrentó a Serbia, república que reclamaba la hegemonía y poder político de esa zona aparentemente civilizada del mundo, que nos enseñó que las guerras no eran cosas sólo de África o Medio Oriente.
Para no incurrir en el spoiler, sólo diremos que la trama empieza con la venta de Novine, un periódico independiente que practica un periodismo de investigación, que al parecer incomoda a su comprador, Mario Kardum (Alexander Cvetkovic), un poderoso empresario de la construcción que guarda más de un secreto poco conveniente de imprimir y difundir. Desde luego, la planta periodística del Novine incluye a varios periodistas que se debaten entre la búsqueda de la verdad y la estabilidad laboral, como Dijana Mitrovic (Branka Katic), quien durante la guerra fue enviada por su seguridad a Belgrado y se especializa en investigación, al igual que Andrej Marinkovic (Goran Markovic), el "estereotipo" Hollywood del periodista bohemio (quizás nos acordamos de Spotlight), con una vida personal algo convulsionada pero dispuesto de todos modos a buscar la verdad; Tena Latinovic (Tihana Lazovic), la joven e idealista reportera que se contrapone a Nikola Martic (Trprimir Juric), el asistente de editor en jefe que ante la disyuntiva de hacer lo correcto o mantener a su familia, en algún momento tendrá que tomar una decisión; o también a la fría y déspota Alenka Jovic (Olga Pakalovic), esposa de Andrej y dispuesta a ascender en el mundo editorial a costa incluso de la ética.
Destacan en la serie, además de las bellas tomas del puerto de la ciudad de Rijeka, el manejo de fotografías y encuadres que parecen reforzar la trama argumental, así también como esa música incidental tan típica de la producción europea en general, que nos sumerge entre el suspenso y el hilo de la trama. Algo importante de mencionar además es ese guiño no explícito pero sí importante de la guerra en los Balcanes, que llevó a un país como Croacia desde el hermetismo socialista al mundo libre y capitalista, pero no tan colorido como aparenta. En fin, una serie muy recomendable de la productora Drugi Plan y HRT (Radio Televisión Nacional de Croacia), difundida con subtítulos en castellano por Netflix.



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sábado, mayo 05, 2018