sábado, enero 14, 2017

Truquito y su gallada (1998)

Este es un libro que leí si no me equivoco en el 2015; creo que llegó a mi casa a inicios del 2012, cuando la abuela de una ex me obsequió un cartón repleto de los textos de la Empresa Eléctrica, sospecho que más que por pretender que los lea, para deshacerse de ellos. Así, un día llegué hasta Truquito y su gallada, escrito por el ibarreño Jorge Oviedo Rueda, también editorialista del diario La Hora.
En fin, supuse que se trataba de un texto orientado al público infantil y adolescente, por lo que esperé encontrar un lenguaje sencillo y directo, quizás lleno de algunos eufemismos, pero empleados de manera oportuna. Cumplida esa expectativa, el desarrollo de los personajes, los diferentes niños de origen humilde que tratan de sobrevivir a la sociedad quiteña (Truquito, Chuleta, Tabueno, Chivo, Soldadito) inicia con una divertida trama que logra atraparnos. Lamentablemente, el final echa quizás a perder todo lo logrado en los capítulos previos, al sucumbir ante la tragedia social de la disgregación, el alcoholismo y la delincuencia, que recae precisamente sobre Truquito, el niño afrodescendiente condenado por el estereotipo social, incluso en el esperanzador mundo de la literatura, pero del que quizás habríamos querido saber un poco más que de Soldadito, el verdadero protagonista de la novela.
Un detalle que quizás llama mucho mi atención, es una de las dedicatorias que el autor hace a los chicos del Centro de Rehabilitación Juvenil Virgilio Guerrero de Quito, sitio al que fue invitado a trabajar como instructor en 2014, pero al que no pude acudir por no reunir la documentación exigida por el estado en una sola tarde.

Truquito y su gallada
Jorge Oviedo Rueda
Abrapalabra editores
1998
7/10





viernes, enero 06, 2017

El pase del Niño


sábado, noviembre 26, 2016

sábado, noviembre 19, 2016

Un Hombre Futuro (2016)

"Porque en la morgue no está nunca un cadáver reconocible. Un cadáver no se parecer en nada a nadie. Un cadáver solamente puede parecerse a otro cadáver...", dice a modo de entrada, de advertencia del infinito, un fragmento de la novela Un Hombre Futuro, del guayaquileño Ernesto Carrión, en la edición publicada por Corporación Eugenio Espejo por el Libro y la Lectura, en 2016, y que para variar, encontré de pura casualidad en mi casa, que decidí ojear mientras estaba en el baño, situación que puede parecer cómica, pero que a veces es una ayuda a la concentración.
Debo admitir, sin embargo, que el empleo del recurso de la historia romántica-erótica casi termina por desanimarme (he visto tantas veces este comodín); sin embargo, un ingrediente logra salvar esta duda: el lugar donde inicia, Cuba, la tan idealizada, criticada y aclamada Cuba socialista, que tiene un lugar especial en esta novela.
El retrato de dos mundos representados por un padre y un hijo reencontrados, pero no por vínculos de amor filial, el hábil uso de nuestro entorno nacional (tomado desde uno de los fragmentos más complejos de nuestra historia reciente, los años ochentas), una perspectiva crítica pero sutil del influjo forzado de la ideología (con una mirada de Alfaro Vive Carajo y una misteriosa foto del Ché en Guayaquil) y la analogía del escritor que debe hallar su ruta en un mundo sinuoso, consiguen plantearnos una historia que solo puedo definir en una palabra: interesante.

Un Hombre Futuro
Ernesto Carrión
2016
Corporación Eugenio Espejo por el Libro y la Lectura
9/10