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jueves, febrero 13, 2014

Inocencia Perdida: 'Nos encanta tocar con bandas de todos los géneros'


Luka Stronzy, vocalista de la agrupación quiteña Inocencia Perdida, desde 1997. En la actualidad, la banda está conformada además por Santiago Bonilla en la guitarra rítmica, Felipe Pesantez en la guitarra solista, Steven Rosero en el bajo y Carlos Chalco en la batería.

¿Cómo ha evolucionado la escena y la música de Inocencia Perdida?
Ha evolucionado, eso se nota, por ejemplo ahora hay más espacios públicos, sobre todo para realizar festivales relacionados con la movida quiteña; en cuanto a grabar, sin embargo, ha sido muy difícil todavía llegar a un álbum con calidad altamente profesional, debido a los altos costos. Pese a ello han surgido excelentes grupos que están impulsando la movida metalera en Ecuador, principalmente en Quito. Respecto a Inocencia Perdida, hemos crecido musicalmente en varios aspectos, tanto en lo instrumental como en lo lírico.

¿Por qué llamarse Inocencia Perdida y no por ejemplo "Don Medardo y sus punkies" o Sharon la poguera?
Jajaja... cómo sabes, antes de unirme a la banda ellos se denominaban Resistencia, nombre bastante berreado (de hecho acá en Quito, una banda que tenía otro nombre se acaba de rebautizar como Resistencia, pero bueno). En varias reseñas que han escrito sobre nosotros han dicho que el nombre se debía a que "queríamos representar la degradación de los valores de la sociedad," "que la pérdida de la inocencia sexual", qué esto, qué aquello... sin embargo la verdadera razón del nombre es que alguna vez, mirando Los Simpson vi ese capítulo en que el señor Burns deja tirado en la nieve a su oso de peluche, Bobo, "el símbolo de su inocencia perdida" (más risas).

Dices que ahora hay más espacios para tocar, y resaltas que lo le económico continúa siendo una dificultad; sin embargo, Inocencia Perdida no suele cobrar por sus presentaciones... ¿Crees que la solución sería comercializarse más, o que el apoyo económico debería venir de otras instancias?
Tú sabes bien que eso de cobrar es una especie de tabú en el rock ecuatoriano; algunas bandas sin embargo lo hacen, aunque en público no lo reconozcan... en nuestro caso a veces nos han pagado con bielas (cerveza). Desde luego no ocurre lo mismo con grupos más pop o de tecnocumbia, cuyo sonido es considerado mas "digerible". De todos modos, como banda underground siempre hemos pensado que la música, pese a las dificultades, está por encima del dinero... no olvidemos además que el rockero ecuatoriano promedio es fundamentalmente chiro (risas).

Sin embargo, hay personas que pagaron más de 200 dólares para una entrada a Metallica...
Sobre al alto costo de las entradas para Metallica, Iron Maiden o Kiss, depende mucho del espectro que conllevan bandas de esa talla, creo que muchas personas que pueden solventarse el pagar doscientos para ver un concierto está bien, pero no quiere decir que todas esas personas sean rockeros o tipos que veas usualmente en un sitio underground.

¿Pero por qué pagar USD 200 por una entrada a Metallica y no USD 20 por un disco de una banda ecuatoriana? ¿Insinúas que el rock nacional no tiene proyección?
Depende del ojo con el que miras; Metallica es una de las leyendas del rock, en cualquier país la gente se sabe por lo menos un tema o ha escuchado algo de ellos, no por eso desprestigio el valor de una banda nacional, pero pagar 20 dólares por una banda nacional me parece un poco elevado, aquí en Ecuador un disco seria mas factible a unos cinco dólares, dada nuestra realidad económica…la gente gasta sumas extremadamente exageradas para darse un gusto y decir “yo estuve en tal o cual concierto” y ya… también depende de la cultura que lastimosamente tenemos en Ecuador, en donde aún todo nos llega de afuera y nos provoca miedo a crear.

Pero para la biela sí tienen...
Ah, de ley, para la cerveza o para un partido de Liga o Barcelona SC sí se sacan plata de debajo de las piedras o venden un riñón (risas).

¿Estarías dispuesto entonces, al ser no comercial tu música, a complementar tus ingresos en otras actividades?
Obvio, mi música es algo que me encanta hacer, y sé que de eso no se vive, por lo menos en Ecuador. Todos los músicos que conozco por lo menos tienen una o dos formas de ingreso extra, pero no por ello dejarían de lado su sueño de tocar ante un público, mas por corazón y ganas que por plata. En mi caso llevo años trabajando en una copiadora del centro de Quito. Por suerte mis jefes me han acolitado, un saludo a ellos, jajaja.

¿Qué respuesta ha tenido al interior del país la música de Inocencia Perdida?
En estos 16 años de trayectoria con la banda hemos tenido muchos comentarios positivos de gente que ni te imaginarías que podría llegar, por ejemplo en sitios como El Empalme (Guayas), Lago Agrio (Sucumbíos) o Loja, donde tuvimos una excelente acogida y donde antes de llegar, mucha gente pedía temas de Inocencia Perdida y cantaba con nosotros. No nos lo esperábamos realmente, creíamos incluso que nos pedirían covers de salsa o reguetón en un estilo más hardcore, jajaja.

Una de las características de tu banda ha sido que casi siempre comparten escenario con bandas de distintos géneros. ¿Crees que aún persista una forma de "racismo musical" en el país?
Inocencia Perdida siempre se ha caracterizado por ser una banda que toca con bandas de todos los estilos o géneros como gustes llamarlo; no nos hemos encasillado ni en el punk ni en el hardcore ni en el metal, y creo que eso ha sido productivo, pues tenemos muchos amigos de bandas de diversos estilos y por ende nos ha beneficiado para tocar en festivales diversos y eso es bueno, ya que no te estancas en algo,  sino que dejas que la música sea más amplia. Así, hemos tocado en conciertos con bandas black, heavy y thrash, y hemos visto como los diferentes aficionados a estos estilos se juntan en un mismo mosh.

Han participado en diferentes ediciones de La Semana del Rock y Al Sur del Cielo. ¿Tienen en mente otros festivales?
Este año contamos con una nueva alineación, y estamos viendo la posibilidad de tocar en la Fiesta de la Música de Cuenca. Tenemos en mente también hacer una gira por Nueva York, ya que nuestro baterista se irá por seis meses allá, donde entre otras cosas trabajará para conseguirnos fechas y representar a Ecuador en algunos bares de la gran Manzana. Para ello también estamos buscando apoyo del Ministerio de Cultura.

¿Hubo algún momento de la banda en que se contempló la disolución? 
En realidad nunca nos separamos definitivamente, solo algunos miembros abandonaron el grupo por problemas que ellos mismos crearon.
Inocencia Perdida se ha mantenido conmigo a la voz y Santiago Bonilla a la guitarra; de ahí en adelante han venido algunos integrantes que han aportado con nuevas ideas y propuestas, de hecho este año creo que va a ser uno de los mejores, ya que estamos con un nuevo guitarrista, bajista y con un excelente batería creando nuevos temas y buscando internacionalizarnos, esperamos dar el gran salto muy pronto para tocar en festivales como el Quito Fest y el Rock al Parque de Bogotá.

En varias entrevistas has citado entre tus influencias a varios cantantes no precisamente de hardcore, sino más bien de heavy metal, como Juan Gallardo de Ángeles del Infierno o Manuel Martínez de Medina Azahara... ¿has considerado una carrera paralela como cantante de este estilo?
De hecho, mis inicios fueron en el heavy, alguna vez, unos vecinos de Solanda me invitaron a formar parte de una banda que se llamaría Jinetes Negros, al igual que unos compañeros del colegio Montúfar que me invitaron a cantar en otra banda que tampoco llegaría a trascender, llamada Bromo. Pese a ello, siempre me gustó también el punk, pese a que mucha gente no fuera capaz de entenderlo.
Con mi hermano Diego, quien gusta mucho del heavy, nos hemos planteado colaborar en algún proyecto diferente en el futuro. Ya veremos.


miércoles, febrero 12, 2014

No Hay Quien Nos Pare: 'las historias de quienes, como nosotros, pagan la entrada'

Entrevista con Luis Fernando Fonseca, periodista y coeditor de la revista digital de metal 
"No Hay Quien nos Pare". Ha publicado además para medios como Gkill City y Soho.



Cuéntanos, por qué iniciaste con la página.
"No Hay Quien Nos Pare" inició con la intención de contar las cosas sobre el Rock que omite el periodismo de espectáculos, ese que mira a esta cultura como la hermana fea y rebelde a la que nadie quiere pero que está en tu mesa todas las mañanas.
En un principio quiso ser un medio especializado pero nos fuimos dando cuenta que eso significaba ponerse una camiseta apretada, la del cliché de “tipo sabelotodo”, así que optamos por contar las historias detrás de las bandas: una camiseta más cómoda, como la que te pones por gusto o porque no te alcanzó para otra más cara.
¿Se especializan en la historia detrás del escenario y previo al concierto entonces?
Hasta hoy esa ha sido la idea. Pero pronto empezaremos a contar las historias de quienes no están sobre las tablas, de quienes, como nosotros, pagan la entrada.
¿Es entonces la crónica el núcleo narrativo de NHQNP?
Sí, aunque también hemos publicado relatos de no-ficción, entrevistas y hasta ficción (vuelos inspirados en canciones que han surgido de colaboraciones)
¿Qué piensas del movimiento editorial-rockero de nuestro país? A fines de los noventas y primeros dos mil tuvimos publicaciones como Acero, Hard News y Darkness en Quito. Luego tuvimos una serie de sitios web como Ecuarock. Luego, los blogs y las redes sociales, todo esto frente a un eslogan popular en el medio, "el rock no es consumo".
"No es consumo" porque aquí no hay una industria musical. No existe en otros géneros y peor en este. Pero esos medios, aunque a veces se repiten y copian entre sí, siguen las tendencias de los de fuera, de los que están enlazados a las productoras. Entonces se limitan -se limitaban- a hacer reseñas o a copiarlas de las empresas discográficas que les enviaban material. También he visto entrevistas pregunta-respuesta que quizá sacaron de un modelo español. Y en la web no hay novedades salvo iniciativas aisladas y el barullo de comentaristas de Facebook.
Entre mis preferencias está lo que hace el poeta Alexis Cuzme en Manta, con su Marfuz Zine para la que hemos colaborado de lado y lado. Y también los fanzines de provincia que intentan ser originales y se encargan de las bandas 'de los panas' Esos a blanco y negro donde cada uno dice lo que le da la gana.
¿Crees que decir lo que nos de la gana esté en peligro con la Nueva Ley de Comunicación? o consideras que la música no tiene el mismo interés que la política.
Decir lo que nos da la gana no es tan simple como suena. Conlleva tener algo qué decir y decirlo bien.
Si bien el ámbito musical es distinto a la política pura y dura de los partidos por ejemplo, todo puede estar sometido a control. Claro que el interés de los censores -y de la ley- es político pero en cuestiones de propaganda hay quienes han metido sus narices en la cultura como cuando promocionan conciertos o bajan los impuestos en épocas de campaña.
Y en cuanto a las leyes, no sólo la de comunicación, no deben ser una excusa para dejar de decir algo. Mira lo que pasa en México: el narco amenaza y asesina a periodistas sin que el Estado mueva un dedo por ellos que nunca dejan de trabajar. Son valientes. Aquí sería una desfachatez autocensurarse por posibles querellas o epítetos, más en lo musical que, por ser un arte, expande las fronteras de la imaginación de quienes escuchan y leen.
Mencionabas antes que acá "no hay industria musical". Sin embargo, muchas bandas reclaman más apoyo en difusión (1X1 en las radios), e incluso más réditos económicos. ¿Crees que se deba avanzar hacia ese camino para asegurar la continuidad de la escena? ¿Hasta donde es importante la plata?
Claro que una industria nos beneficiaría porque los músicos no viven del aire ni de los subsidios que el Estado casi no les da. Hace poco leía en el artículo de una amigo, Diego Cazar, que los artistas como él están empujados a dar 'la vuelta del músico' en cada concierto porque la audiencia no ve su actividad como un trabajo tanto como un pasatiempo. La cosa no debe continuar así.
La plata, entonces, es un soporte. No es vital ni el fin último pero es la única forma de reconocer a quien suda sobre el escenario, a quien tiene  talento y se entrenó para estar ahí. Por otro lado, la iniciativa privada puede estar llena de marcas y publicidad pero no lleva consigo la carga de un compromiso político, partidista, quiero decir. Y la independencia en el arte es vital, como en el periodismo.
Volviendo al tema musical, por qué el metal y no la salsa.
Jajá. Porque es lo que amamos sin parar. Respeto mucho la Salsa, su historia y estética hace que sea un género musical con todas las de ley pero el rock es el soundtrack de la libertad en Occidente desde hace medio siglo, es el ritmo de los marginados desde que James Dean se subió a una moto en los cincuenta y lo será por siempre.
Tengo un gran amigo que ha colaborado con ilustraciones y fotos para la página. Sebastián Medina es salsero de sepa y hay algo inexplicable que nos une, quizá el que vemos a nuestros géneros preferidos como un motor de nuestras vidas o talvez el hecho de que podemos divertirnos con cada estilo sin dejar de ser nosotros mismos, sin repelernos.
Aunque no existen estadísticas certificadas, Basca es considerada la banda preferida de los ecuatorianos. ¿Consideras esto como un estancamiento o como una forma de perseverancia de la esencia del rock duro?
Basca tiene sus méritos: empezaron diciendo lo que tenían que decir con ritmos pesados y elocuentes, tienen un gran respeto hacia el público y evolucionan como músicos. No es un estancamiento que los prefieran pero serían más representativos si compusieran más seguido y si dieran el salto fuera de nuestras fronteras.
¿Pero qué hay de otros referentes (CRY, Total Death, Chancro Duro, Blaze)?
De los que nombraste, Total Death son los únicos que han sido constantes y eso les granjeó su relevancia internacional. Creo que están donde deben estar. La gente aprecia mucho a Blaze que son un referente que puede volver, decisión de ellos. De Cry me llama la atención su frontalidad para putear a los anticristianos en un medio con preferencias extremas, pero les ha faltado promoción. Y Chancro Duro es un chiste mal contado, pero es una opinión personal. Habrá quien sienta nostalgia al oír tanta basura, habrá quien se entretenga con ellos.
Todas las bandas anteriores son referentes de la escena nacional, que han sido tomados en cuenta en varias compilaciones, desde la década de los noventas, pero ¿qué sucede con las bandas nuevas? ¿Hay bandas nuevas? ¿O existen tantas que no sabemos por donde empezar?
Lo que las bandas nuevas forjen lo sabremos después. Quizá influya el hecho de que ahora tienen menos interés en hacer discos o casetes que ya se han perdido. Pero la idea extremadamente productiva e incontenible de formar un grupo estará mientras haya adolescentes. Es como un sello de ese grupo etario que a veces trasciende.
Las bandas relativamente nuevas que sigo son Extreme Attack e Hidra. Son muy poderosas.
En algún momento mencionaste tu interés por el boxeo. ¿Qué relación encuentras entre una música tan potente como el metal y este deporte?
Ese deporte me ha gustado desde chico, desde antes de escuchar Rock and Roll. Hasta hice un ensayo sobre eso. Es que subir a la lona es perder con método aunque se gane, es como ser amante del Rock: una lucha encarnizada por algo que se queda dentro de ti aunque te noqueen con la indiferencia o los embates de lo que no es cultura y abunda en las radios. Quizá el hecho de que el soundtrack de Rocky sea Survivor no es gratuito. Tenía que ser grandilocuente y sentimental a la vez. Tenía que ser la música de sobrevivientes.
¿Alguna vez quisiste ser músico o boxeador? o siempre quisiste abordar esos temas como escritor.
Fui boxeador aficionado en mi infancia hasta que me noquearon y me di cuenta que mi mala visión me jugaría en contra, sería peor que el miedo.
También quise cantar en una banda de Rock, durante la adolescencia pero entrenarse para eso es más difícil que darle puños a un saco o saltar una cuerda todos los días.
Prefiero el periodismo, una forma de perder menos mortal y que nada tiene que ver con la fama que lo corrompe todo.