viernes, abril 03, 2026

Sobre el fracaso de Cholito Express


Tal vez la mayoría de quienes estamos por acá rebasamos los treinta años. Se supone que quienes tienen menos ni siquiera leerán esta columna, pues estarán ahora mismo deambulando por TikTok, o deteniéndose de vez en cuando en las vitrinas de Instagram.

Ayer, en la plataforma gratuita de Tubi, un poco por casualidad (suponiendo que no fue por el algoritmo) di con una peli de Gus Van Sant que desconocía, To Die For (1995). Casi al final, una de sus protagonistas, luego de reflexionar sobre la importancia de aparecer en TV, se pregunta: "¿Pero si todos llegaramos a aparecer en televisión, quién se quedaría para mirarla?". Más de treinta años después, finalmente ha sucedido: todos salimos, o tenemos la posibilidad de salir en video, y ya nadie está al otro lado de la pantalla.

Pero quienes estamos acá crecimos también con la tele. Forjamos nuestros hábitos en torno a ella. Construimos nuestras relaciones a través de sus contenidos. Hicimos amigos y quizás parejas por alguna serie, película o telenovela en común. ¿Quién no se volvió "el alma de la fiesta" por replicar algún chiste de Los Simpson o imitar a alguno de sus personajes? ¿Quién no rezongó contra los ñoñazos de tío Jessie, Ross, o quién incluso no despotricó contra el Chavo del 8? Y por último, ¿quién no criticó a nuestra -supuesta- pésima tele nacional?

De Mis Adorables Entenados pasamos a Ni en vivo ni en Directo, de Ni en Vivo a Solteros sin Compromiso y de ahí dimos el salto a YouTube con Enchufe TV. De Pasado y Confeso fuimos para Historias Personales y de ahí a los distintos canales de misterio de YouTube y ahora a los Frankenstein instantáneos de TikTok. Por qué la vida continúa. Por qué el tiempo pasa y no espera por nadie, aunque muchos no tengamos tiempo o incluso no tengamos nada que hacer.

Cholito, un spin off del otrora exitoso Vivos (heredero de NEVNED), basado en el reconocido periodista 'de cashe' José Delgado, célebre por sus retratos de las clases más pobres de Guayaquil, no podía ser otra cosa que un icono. Un modelo de lo que somos en realidad: soñadores cholos, mestizos y morenos de un mundo que no nos queda de otra. Por lo tanto, había que hacer humor. Como comprendió más tarde Enchufe. Como tal vez se le pasó por la cabeza a un lejano Roberto Gómez Bolaños de otro país. La comedia está para relajarnos y empujarnos. Para, de algún modo, hacernos felices. Sin embargo, a diferencia de hace quince o veinte años, hoy, al parecer, todos podemos escribir, dirigir y difundir nuestra propia comedia. Todos podemos ser estrellas de farándula y ganar mucho dinero gracias o los views y likes. ¿Habrá cama para tanta gente?

Dicen que la felicidad del pobre dura poco. La tele de antaño mostraba a los ricos en el jet set y a los pobres en la morgue. Hay quienes sostienen que las redes sociales han logrado lo que no pudieron los gobiernos: democratizar la libertad de expresión y la producción audiovisual. No sé hasta qué punto sea cierto. No es lo mismo ser chiro, feo y antisocial que guapo, culón y con plata.

Quizás había un modo de rescatar al Cholito (incluso dejándolo donde se quedó), pero Ecuavisa quiso vendernos chanfaina por ceviche.


martes, febrero 17, 2026

Fragmentos de un hombre roto (2026)


Hay ocasiones, cuando parece que todo está perdido, en qué escribir parece el último salvavidas entre la incertidumbre y soledad, y esa luz en el momento de la hora más oscura de la noche. Es lo que parece decirnos Diego Mosquera, periodista y escritor independiente que se ha aventurado con su primer texto, Fragmentos de un hombre roto, ejercicio de prosa minuciosa con mucha profundidad, como para leerse de un tiro.

Si deseas adquirir esta obra, disponible en formato digital, puedes contactar con el autor al 0988531143.








Fragmentos de un hombre roto

Diego Mosquera
2026
autoedición
9/10 

miércoles, septiembre 10, 2025

El libro de Olga (2017)


Imagínate en un país y una época distintos a la actual (Rumania, 1989), sin internet, sin noticias del exterior, sin otras personas de tu edad haciendo lo mismo que tú pero en otro idioma. Un mundo controlado no por corporaciones ni fantasmas, sino por una persona que controla tu vida en nombre del bien común: algo así como un rey, más bien, un inalcanzable dios entre los seres humanos, que podría decidir sobre tu vida o tu muerte, pero sin libre mercado. Un planeta donde te sentirías un alien de poder ir a otro país, pero donde cualquier escenario distinto, por muy misterioso que fuese, aliente tu esperanza.

Es así como conocí a Olga Balcescu, en un país y una época distintos a los de su historia (Ecuador, 2025), con muchas noticias del exterior y mucha gente haciendo lo mismo que yo pero en otro idioma e incluso con inteligencia artificial. Un mundo controlado por corporaciones y fantasmas de una red de un mundo en libertad que te permite decir muchas palabras con hashtags pero te censura otras tantas, en nombre del bien común: algo así como un rey, más bien, un inalcanzable dios entre los seres humanos, que te da la ilusión de poder decidir sobre tu propia vida o tu propia muerte, en la Sociedad de la Información y el libre mercado. Un planeta donde te sentirías uno más de poder ir a otro país, pero donde un libro como el de Mariasol Pons Cruz (Guayaquil, 1979), difícil de comprar porque tal vez se encuentra agotado o te encuentras sin trabajo y sin dinero, pero accesible en una biblioteca, te de un respiro.

El retrato de Pons de un mundo en blanco y negro, desesperado por conocer el color para algunos, y resignado a permanecer en el mismo canal para otros, mientras el poder mira a colores a escondidas, nos invita a reflexionar sobre el valor de aquello que tenemos, el anhelo que dedicamos a aquello que no, el cómo seguimos corriendo por nuestras vidas pero de distintas maneras y por encima de todo, sobre aquellas cosas que quizás perderemos en el camino, mientras buscamos hallarnos a nosotros mismos. Los lazos que nos unen a nuestras familias y las brechas generacionales que terminarán por separarnos, el amor que a veces nos hunde en lugar de salvarnos, la libertad que a pesar de todo jamás termina de bastarnos, el “sentirnos personas buenas haciendo cosas malas“  mientras el poder es el único en mantenerse fiel a sí mismo.

El Libro de Olga
Mariasol Pons
Editorial El Conejo
2017
9/10 

martes, julio 22, 2025

Demonios Quisquillosos (2023)


Uno de los sueños de mi vida también fue escribir sobre rock, música que como cualquier hijo de vecino de un país de Latinoamérica, conocí bastante tarde, entre susurros y balbuceos en un inglés que hasta ahora no termino de reconocer, dejándome llevar nada más que por el sonido de las guitarras y baterías que la radio y la tele nos pasaba de vez en cuando, como novedad espectral. Música posteriormente buscada en tugurios piratas tapizados de casetes en blanco y negro, en conciertos clandestinos de barrios y tierras lejanas, y finalmente disponible 24 horas en internet, más que las ya casi extintas boticas de turno.

Alexis Cuzme, periodista y rockero de una ciudad playera (Manta), tradicionalmente ligada a los ritmos tropicales o a la danza electrónica, es un solitario que desde su experiencia como escritor, periodista y editor de la revista Marfuz, nos trae este libro publicado en 2023 (reconocido previamente por la Casa de la Cultura Ecuatoriana), donde el metal extremo es el eje de varias historias humanas, que podrían pasarle a cualquier persona sin importar cuál sea su género musical de preferencia, pero difuminadas por la oscuridad, fuerza y melancolía de bandas como My Dying Bride, Paradise Lost, Deicide, Anathema, Edvane y más.

El libro al que pude acceder gracias a la biblioteca del Centro Cultural Metropolitano de Quito (pues ando con las justas de plata) nos ofrece textos como “Camino”, “Secreto”, “Olor a muerte”, Herir a la manada”, “Escenas de una ciudad que ignora a sus metaleros” y más historias que nos invitan a adentrarnos en otros escenarios, con un lenguaje directo, capaz de llegarnos al lado oscuro del corazón.

Demonios Quisquillosos
Alexis Cuzme
Casa de la Cultura Ecuatoriana
2023
9/10


miércoles, junio 11, 2025

10 cosas que odio del Estadio Olímpico Atahualpa

 


El domingo 8 de junio, la Agencia Metropolitana de Control clausuró al Estadio Olímpico Atahualpa, alegando violaciones a las normas de seguridad, como mal uso de conexiones de gas, entre otras. Sin embargo, la medida ha sido en realidad el primer paso para iniciar la reversión del escenario deportivo (inaugurado en 1951) al Municipio de Quito, que en 1966 encargó su manejo a la Concentración Deportiva de Pichincha, medida que la alcaldía justifica como un procedimiento justo ante el deterioro del estadio por la escasa intervención del ente deportivo provincial para su mantenimiento, y que es visto como un “acto con fines políticos” por los críticos a la medida, en un momento en que el alcalde Pábel Muñoz podría enfrentar un referendo de revocatoria durante los próximos meses de 2025.

Cancha local en su momento y hasta la actualidad de Liga Deportiva Universitaria de Quito, El Nacional, Deportivo Quito, Aucas, Universidad Católica, América, Éspoli y otros clubes, fue hasta hace no mucho también la casa de la Selección ecuatoriana de fútbol.

He procurado en nombre de la historia ser objetivo y elaborar un listado de las cosas que más me desagradan del “coloso de El Batán”:

10. Que esté lejos de mi casa.
9. Que lo usen de local clubes sin historia como Cumbayá, Vinotinto o Patrón Mejía.
8. Que ya no lo use de local la Selección.
7. Que no tenga un buen sistema de parqueadero.
6. Que para ingresar a preferencia tengas que dar tremenda vueltota.
5. Que el marcador electrónico prendan de vez en nunca.
4. Que un vaso asoleado de puro hielo y menos biela te cueste USD 3.50.
3. Que la grasosa pero sabrosa empanada de morocho solo te vendan en 'promoción' dos por USD 2.
2. Que los baños estén hechos un desastre.
1. Que el Quito no juegue allí todavía de local en LigaPro.

Sin embargo, y ya que no hay que destacar solo lo malo, he realizado también una lista de los diez momentos más especiales o curiosos acontecidos en este escenario:

1. La primera clasificación al Mundial de fútbol. El técnico era el colombiano Hernán “Bolillo” Gómez, quien enfrentó incluso un atentado contra su vida al negarse a convocar a cierto jugador. El hecho ocurrió un 7 de noviembre de 2001; Ecuador, que iba segundo en la tabla sudamericana de todos contra todos en la penúltima fecha, necesitaba nada más de un punto adicional para participar por primera vez en su historia del Mundial FIFA, que se desarrollaría en 2002 en Corea del Sur y Japón. Dos históricos serían los responsables del empate contra Uruguay al minuto 72: Álex Aguinaga e Iván Kaviedes, quien marcó el gol.

2. El “Clásico de la Neblina”: partido icónico (de Segunda Categoría) disputado el 7 de septiembre de 1973 entre Liga de Quito y Aucas. Se dice que al estadio, cuya máxima capacidad permitida en ese entonces era de 40 mil personas, habían acudido cerca de 45 mil aficionados. Aunque la U se impuso al “Auquitas” por 3 a 1, lo más recordado de aquel día es la densa niebla que cubrió la cancha, digna de un cuento de Edgar Allan Poe o Stephen King. Felizmente la prensa de la época no registró ningún hecho de gravedad.

3. “Barcehualpa”. No, no hablamos del gran Barça de España, sino del Barcelona Sporting Club de Guayaquil, considerado el club con mayor hinchada de Ecuador. Resulta que tras una sanción al estadio Monumental Isidro Romero del puerto principal, el 28 de febrero de 2010 Barcelona enfrentó al Olmedo de Riobamba como local en el coloso quiteño de El Batán por primera vez, ganando por un tanto a cero. En 2017 y tras una nueva sanción, el BSC volvería a jugar de local en en el Olímpico durante el campeonato nacional, frente a River EC (hoy Guayaquil City). El equipo canario también ha presentado el evento denominado Noche Amarilla para sus aficionados capitalinos en varias ocasiones.

4. El último discurso de un presidente. El 24 de Mayo de 1981, Jaime Roldós Aguilera, electo como primer mandatario de Ecuador en 1979, después de las últimas dictaduras militares entre los años 1972 y 1979, pronunciaría sin saberlo su último discurso, ante miles de estudiantes y personas que acudieron al estadio Atahualpa, en un evento que conmemoraba otro aniversario de la Batalla de Pichincha de 1822 que selló la independencia de la entonces Real Audiencia de Quito, y que entregó reconocimientos a varios de los excombatientes de la zona fronteriza de Paquisha, que en enero de 1981 se enfrentaron en escaramuzas contra el ejército peruano. Jaime Roldós moriría horas después junto a su esposa Martha Bucaram y una comitiva oficial cerca de Macará, en la provincia de Loja.

5. Bon “Shoví” en Ecuador. El 31 de octubre de 1995, en pleno Halloween, la banda Bon Jovi protagonizaría el primer gran concierto de rock de la historia ecuatoriana, en un evento cuyos teloneros fueron los locales Contravía. Se dice que esa misma noche fueron arrojados varios panfletos que acusaban a la agrupación de promover el satanismo. Años después, en el mismo escenario se presentarían otras bandas y músicos como Roger Waters (Pink Floyd), Bryan Adams, Aerosmith, Guns N´Roses, Europe, Foreigner y más, aunque ya llegaron en tiempo extra.

6. La inolvidable Quito-Últimas Noticias. La ahora conocida (y gentrificada) carrera conocida como “Quito Race 15k” tuvo por varios años como meta la pista del Olímpico Atahualpa, en la competencia que cada año era convocada por el diario vespertino Últimas Noticias, tabloide publicado por Grupo El Comercio. Tras la desaparición, tanto del periódico El Comercio como del Últimas, la franquicia del evento fue adquirida por varias empresas privadas, entre ellas Adidas. En sus mayores años de gloria, la carrera fue testigo de las victorias de Rolando Vera, Silvio Guerra, Yolanda Quimbita, Martha Tenorio y otros atletas ecuatorianos y extranjeros. 

7. Una final de Copa Libertadores. En 2016, año del terremoto de abril que afectó a las provincias de Manabí y Esmeraldas, una escuadra devolvería la sonrisa a muchos: Independiente del Valle. Originario de la ciudad de Sangolquí, el club, que ahora cuenta con su propio estadio en la parroquia quiteña de Amaguaña, tuvo que jugar de local en el estadio Atahualpa debido a que el cantonal de Rumiñahui no contaba con la capacidad que exigía la Confederación Sudamericana de Fútbol. El cuadro “rayado”, que entonces ni siquiera había alcanzado el título nacional, enfrentó y eliminó a River Plate de Argentina, Pumas UNAM de México y Boca Juniors, donando además parte de la taquilla a varias asociaciones de apoyo a los damnificados del terremoto. Lastimosamente el combinado hornado no pudo repetir la hazaña en la final de la Libertadores ante Atlético Nacional de Colombia, tras empatar a unos en el Atahualpa el 20 de julio y perder en Medellín por 1 a 0 en el estadio Atanasio Girardot.

8. Copa América Ecuador 1993. El 15 de junio de 1993 se inauguró el torneo continental de fútbol más antiguo del mundo en el estadio Atahualpa. El partido inaugural fue disputado por las selecciones de Ecuador (en ese entonces dirigida por el yugoslavo Dussan Draskovic) y Venezuela, con un contundente triunfo de 6x1 a favor de la selección anfitriona. Más adelante, la tricolor se impondría por 2 a 0 a Estados Unidos (invitado por primera vez a Copa América) y 2 a 1 frente a Uruguay, en el mismo estadio de El Batán. En octavos de final derrotaría 3x0 a Paraguay y finalmente sería derrotado en la semifinal por México (debutante también en el torneo), donde Hugo Sánchez hacía sus últimos pininos, por 0 a 2.

Ecuador también organizaría la Copa América femenina en 2014.

9. El Mundial juvenil FIFA Sub-17: En 1995, en plena presidencia de Sixto Durán-Ballén y tras la Guerra del Cenepa, el estadio Atahualpa volvería a inaugurar otro torneo de fútbol, la Copa Mundial Sub-17, cuyo primer encuentro se disputó el 3 de agosto, con victoria de la mini Tri 2x0 sobre Estados Unidos. El seleccionado africano de Ghana fue el campeón de esa cita.

10. El polémico Deportivo Quito-Barcelona de 1989. El estadio Atahualpa, cuya zona de preferencia hasta ahora es concurrida por aficionados del Quito cada vez que hace de local, ha sido testigo de varios momentos tristes para la “AKD”. Quizás uno de los más polémicos, el juego disputado el 10 de diciembre de 1989 frente a Barcelona, que iba a por su décimo título nacional. Cuenta la historia que de ganar ese encuentro, como acontecía hasta el minuto 85, Deportivo Quito pudo haber sido campeón. Sin embargo, tras el gol del empate torero y la invasión de parte de la hinchada al campo de juego, el partido se suspendió y postergó para el 27 de diciembre, ordenando efectuarse desde el minuto inicial y sin público. Se comprobaría años después qué, de haber ganado el Quito, necesitaba de otros resultados para ser campeón o subcampeón de aquella temporada.

Otro momento denigrante para la escuadra azulgrana fue cuando aficionados de Liga Deportiva Universitaria arrojaron panes a los jugadores chullas mientras saltaban a la cancha. El hecho ocurrió un día de agosto de 2015, el mismo año que el club descendió por las deudas que mantenía con varios exjugadores y técnicos, que impusieron sanciones al equipo que posteriormente descendió a Segunda Categoría e incluso a la liga amateur por la misma causa, y que ahora lucha por retornar a la Primera división.