jueves, noviembre 04, 2010

La niña-madre pone en jaque el sistema de salud europeo


El caso de la niña rumana de 10 años que dio a luz en un hospital público en España, ha desatado gran conmoción en el viejo continente, no sólo por el hecho de que por alguna razón extraña las niñas ahora maduren con más rapidez, sino por la controversia sobre el acceso a los servicios públicos de salud pública.

En diversos foros, en donde los españoles han sido los protagonistas, la opinión de la mayoría de ellos ha coincidido en que el destino de estos servicios debería ser prioritario para quienes aportan a la seguridad social, ya que se consideran excluídos de un sistema al que tienen que aportar, pero que sin embargo no los atiende de manera adecuada. Esto ha provocado en otros sectores una especie de acusación de "xenofobia", ya que una de las razones por las que siempre se ha criticado la inmigración ilegal, ha sido precisamente la dificultad que los servicios de salud pública han tenido frente a la necesidad de atender a personas de procedencia extranjera y la aparente disminución en la calidad del servicio con los pobladores locales.

En Ecuador, donde el sistema de salud administrado por el Ministerio del ramo convive con un sistema manejado por el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), a pesar de los inconvenientes en la atención, muchas personas de escasos recursos acuden diariamente a atenderse. Uno de los problemas más comunes, es la aglomeración de personas, quienes en muchas ocasiones debían y todavía deben madrugar por un turno para atención hospitalaria o para solicitar un crédito quirografario.

Respecto a sí es un delito o no que una niña conciba, hay gran discrepancia. Hay quienes consideran que debería sancionarse a los padres, otros que sugieren el aborto terapeútico en vista de las condiciones fisiológicas y psicológicas que una menor podría enfrentar ante la maternidad, y hay quienes simplemente piden que la salud pública proteja a estos menores.

Un tema que requiere de un gran debate.

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